El papel del tutor es fundamental para el éxito de las experiencias
que utilizan los EVA, quien pasa de ser transmisor
de conocimiento a facilitador del aprendizaje, promoviendo
y orientado por medio de la construcción del producto,
resultado del desarrollo individual y la interacción social.
Como señalan Harasim et al. (2000), en la educación y
formación tradicional, el profesor dirige la instrucción, hace
las preguntas y marca el ritmo de la clase; en cambio, el
aprendizaje en grupo en red está centrado en el alumno
y requiere un papel diferente del profesor, más cercano al
ayudante que al encargado de impartir lecciones el énfasis tiene que estar en el propio proceso intelectual del alumno
y en el aprendizaje en colaboración (Harasim et al., 2000,
p. 198).
Al respecto Paulsen afirma: El rol del formador se centra
fundamentalmente en la dinamización del grupo y en asumir
funciones de organización de las actividades, de motivación
y creación de un clima agradable de aprendizaje y
facilitador educativo, proporcionando experiencias para el
auto-aprendizaje y la construcción del conocimiento (Paulsen,
1992 en Cabero, 2001, s/p). Estas funciones se organizan
en relaciones entre tutor y alumno, las intergrupales, preparación
específica del tutor, control de la información y conocimientos,
y evaluación. Las más importes son las dos
primeras, que refieren a las relaciones entre el participante
y el tutor y entre los propios participantes. Estas mantienen
activa la comunicación, aspecto base para la construcción
del conocimiento.
En términos generales, en un entorno de aprendizaje
constructivista, un buen tutor motiva a los alumnos analizando
sus representaciones, dando repuestas y consejos
sobre las representaciones y sobre todo cómo aprender a
realizarlas así como estimular la reflexión y la articulación
sobre lo aprendido (Jonassen, 2000, p. 242). El mismo autor
menciona cuatro tipos de tutorías:
1. Proporcionar pautas motivadoras: el tutor explica la
tarea y su importancia, tratando de generar un compromiso
y alta motivación
2. Control y regulación del rendimiento de los participantes:
el tutor controla, analiza y regula el desarrollo de
las competencias importantes del participante a través
de estrategias que permitan construir el conocimiento,
sugiriendo caminos a seguir, poniendo a disposición
fuentes de información complementaria, retroalimentando,
y propiciando la colaboración.
3. Estimular la reflexión: el tutor estimula la reflexión
sobre las representaciones por medio del cuestionamiento
de los resultados obtenidos, los métodos aplicados
para alcanzarlos, las accione realizadas y sus
justificaciones.
4. Perturbar los diseños: el tutor perturba el diseño alcanzado
buscando que los participantes descubran los
defectos de las representaciones construidas, pudiendo
ajustarlo y adaptarlo.
En un modelo de aprendizaje centrado en el alumno, que
aprende en forma autónoma, sin el encuentro presencial y
frecuente con sus profesores y compañeros, es indispensable
la habilidad del tutor para iniciar y mantener un diálogo
con el alumno. Este diálogo debe transmitirle que está
conectado con el grupo, que hay un seguimiento constante
de su proceso de aprendizaje, y que es miembro de una
comunidad de aprendizaje en donde mediante la interacción
obtiene información para su propia construcción del conocimiento
y, a su vez, aporta información para la construcción
de conocimientos por parte de los otros.
Jiang y Ting (1998 en Marcelo y Perera, 2004), en el
desarrollo de su investigación, encontraron que si el tutor
participaba con frecuencia en las discusiones online y expresaba con claridad los requerimientos referentes a la cantidad
y calidad de las contribuciones, los estudiantes se esforzaban
más en la lectura y respuesta de los mensajes enviados
por otros estudiantes al foro. En consecuencia, este
actuar del tutor derivaba en un mejor aprendizaje. Los autores
mencionados afirmaron, además, que se debe contar
con protocolos y pautas para dirigir de manera efectiva las
discusiones online.
Garrison y Anderson (2005), a partir de los elementos
aportados por Berge (1995), Paulsen (1995), y Mason
(1991), señalan que los roles del tutor pueden clasificarse
en tres categorías principales: diseño y organización, facilitar
el discurso y enseñanza directa. Estos autores hacen referencia
a la presencia docente para indicar el rol del tutor,
entendido este rol como quien diseña, facilita y orienta los
procesos cognitivos y sociales, con el objetivo de obtener
resultados educativos significativos tanto para el aprendiz
como para el propio docente.
1. Diseño y organización: son los aspectos macros del
proceso de diseño pedagógico e implementación en
plataforma o soporte internet de un EVA. El diseño incluye
las decisiones estructurales adoptadas antes de
que comience el proceso; mientras que la organización
son las decisiones tomadas para adaptarse a los
cambios durante el proceso formativo. Esta etapa requiere
de ciertas acciones del tutor (tabla 1) desde la
dimensión presencial social y cognitiva.

No hay comentarios:
Publicar un comentario